El acceso a los servicios sanitarios de los mayores institucionalizados
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Al hilo de lo que comentábamos en
el post PRÓFUGOS POR SALUD, hay mucha gente que se ve afectada por las reformas
de las leyes de sanidad, por el tiempo de crisis, por la escasez de recursos,
por los problemas de financiación… Y hay mucha gente que protesta por ello,
pero hay otras personas que están apartadas (o aparcadas) de la sociedad, los
mayores que viven en residencias de la tercera edad.
Imaginemos esta situación:
Anciana de 88 años con cierto nivel de dependencia, pluripatológica,
plurimedicada y que como una gran cantidad de sus coetáneos vive en una
residencia de ancianos.
Muchas de las razones que
esgrimen familiares de personas mayores dependientes es que van a recibir en
las residencias una mejor atención de la que le podrían proporcionar ellos en
sus domicilios particulares. Pero ¿Es esto siempre así?
Si esta anciana de la que hablaba
antes tuviera una descompensación cardiológica o una infección de vías
respiratorias y estuviera en su domicilio familiar, los familiares tendrían la
opción de acudir al centro de salud para que fuera atendida por su médico de
cabecera o incluso que fueran a visitarla a su casa; o como ocurre en muchas
ocasiones acudir a los abarrotados servicios de urgencias que tenemos en
nuestro país.
¿Qué pasa cuando vive en una
residencia? Ante afecciones no graves o llamémoslo urgencias no vitales si
tiene la suerte de tener un equipo médico para su asistencia en la residencia
aquí se acabaría la historia. Pero esto desgraciadamente no es así, o no
siempre. Muchos de las residencias con las que contamos en nuestra comunidad
son residencias benéficas, sin ánimo de lucro y muchas de ellas cuentan con
médicos jubilados que van un día o dos a la semana a pasar una consulta de
forma altruista, aunque casi todas cuentan con equipo de enfermería y
auxiliares de enfermería.
A no ser que un médico esté, por
suerte, ese día en la residencia; si nuestra anciana tuviera una afección que
no pusiera en riesgo (de manera inmediata) su vida, la respuesta que en muchos
casos se da es simplemente esperar. Ni siquiera hacer uso de los centros de
salud a los que pertenecen por zona las residencias. Así pues enfermedades que
podrían ser tratadas sin problema terminan muchas veces por agravarse y estos
ancianos entran en el sistema de salud por la puerta de urgencias que tan
colapsada está.
Problema de gestión, problema de
la administración, problema de la legislación… Lo único que sé es que esto es
un problema y que con el aumento de población anciana puede convertirse en una auténtica
catástrofe de salud pública.
S. D.
P.D.: Siempre es buen momento
para recomendar una buena película, ésta sobre la vejez: ARRUGAS