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viernes, 20 de marzo de 2015

#SinCasa #SinCurro #SinPensión #SinTarjetaSanitaria?


Desgraciadamente lo primero que nos viene a la cabeza cuando hablamos de la juventud española son las palabras generación perdida. No es inusual oír hablar de la alta tasa de desempleo que este grupo de la población padece. Tampoco es extraño oír que son la generación con mas educación en la historia del país. Sin embargo no encuentran trabajo por el lamentable estado de crisis en el que nos encontramos. Lastimosamente, todo parece indicar que esta es la generación que está pagando por los platos rotos. Y como al caído caerle, El Real Decreto Ley 16/2012 también los perjudica. ¿Será que el siguiente colectivo que perderá la tarjeta sanitaria es el de los jóvenes españoles mayores de 26 años que nunca han cotizad

La respuesta correcta es No. El paraguas sanitario no los dejará de cubrir. Pero las cosas nunca son así de fáciles. “Los españoles mayores de 26 años que nunca hayan trabajado, y por tanto no hayan cotizado a la Seguridad Social, tendrán que demostrar que no tienen ingresos para disfrutar de asistencia sanitaria” son las palabras del RDL 16/2012. Esto significa que para los españoles mayores de 26 años que se encuentran en paro o que hasta ahora están buscando su primer empleo se les otorga una cosa mas para su ya larga lista de cosas por hacer. Esto no seria un gran problema si no estuviésemos en tiempos de crisis. En la actualidad se sabe que hay 1,4 millones de jóvenes desempleados y probablemente sin tarjeta sanitaria.


El Real Decreto de Medidas Urgentes para Garantizar la Sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud no tomó en cuenta que poner obstáculos para que las personas jóvenes accedan al sistema sanitario solo saldrá más caro a largo plazo. Sin mencionar las consecuencias nefastas que esto tiene para la autoestima y para la salud mental de los jóvenes españoles que por más que lo intenten no encuentran trabajo. El ponerle trabas al acceso sanitario de este colectivo también genera cierto estigma social contra los jóvenes en paro. El sindicato de estudiantes dice que el gobierno quiere trazar la idea de que los jóvenes son vagos, no trabajan y por lo tanto no tienen derechos. En este caso el derecho a la sanidad pública sin obstáculos. 


La cruda realidad es que los jóvenes españoles siguen pagando las consecuencias de las decisiones de las generaciones pasadas. Lo preocupante es que ahora parece seguirán pagando por las decisiones las generaciones actuales las que como bien dijo mi compañero Sebas en un post anterior, están confundiendo lo urgente con lo que realmente importa. 


 Paola Pedroza

martes, 3 de marzo de 2015

¿Qué pasa con los que no vemos?

El acceso a los servicios sanitarios de los mayores institucionalizados

Al hilo de lo que comentábamos en el post PRÓFUGOS POR SALUD, hay mucha gente que se ve afectada por las reformas de las leyes de sanidad, por el tiempo de crisis, por la escasez de recursos, por los problemas de financiación… Y hay mucha gente que protesta por ello, pero hay otras personas que están apartadas (o aparcadas) de la sociedad, los mayores que viven en residencias de la tercera edad.
Imaginemos esta situación: Anciana de 88 años con cierto nivel de dependencia, pluripatológica, plurimedicada y que como una gran cantidad de sus coetáneos vive en una residencia de ancianos.



Muchas de las razones que esgrimen familiares de personas mayores dependientes es que van a recibir en las residencias una mejor atención de la que le podrían proporcionar ellos en sus domicilios particulares. Pero ¿Es esto siempre así?

Si esta anciana de la que hablaba antes tuviera una descompensación cardiológica o una infección de vías respiratorias y estuviera en su domicilio familiar, los familiares tendrían la opción de acudir al centro de salud para que fuera atendida por su médico de cabecera o incluso que fueran a visitarla a su casa; o como ocurre en muchas ocasiones acudir a los abarrotados servicios de urgencias que tenemos en nuestro país.

¿Qué pasa cuando vive en una residencia? Ante afecciones no graves o llamémoslo urgencias no vitales si tiene la suerte de tener un equipo médico para su asistencia en la residencia aquí se acabaría la historia. Pero esto desgraciadamente no es así, o no siempre. Muchos de las residencias con las que contamos en nuestra comunidad son residencias benéficas, sin ánimo de lucro y muchas de ellas cuentan con médicos jubilados que van un día o dos a la semana a pasar una consulta de forma altruista, aunque casi todas cuentan con equipo de enfermería y auxiliares de enfermería.

A no ser que un médico esté, por suerte, ese día en la residencia; si nuestra anciana tuviera una afección que no pusiera en riesgo (de manera inmediata) su vida, la respuesta que en muchos casos se da es simplemente esperar. Ni siquiera hacer uso de los centros de salud a los que pertenecen por zona las residencias. Así pues enfermedades que podrían ser tratadas sin problema terminan muchas veces por agravarse y estos ancianos entran en el sistema de salud por la puerta de urgencias que tan colapsada está.


Problema de gestión, problema de la administración, problema de la legislación… Lo único que sé es que esto es un problema y que con el aumento de población anciana puede convertirse en una auténtica catástrofe de salud pública.



S. D.

P.D.: Siempre es buen momento para recomendar una buena película, ésta sobre la vejez: ARRUGAS