domingo, 8 de marzo de 2015

¿El copago farmacéutico: Bueno, regular, o malo?


Cuando hablamos de copagos las opiniones están muy polarizadas. Hay quienes están a favor, hay quienes están en contra y hay quienes tienes opiniones encontradas. Al preguntar por la calle las opiniones sobre el copago las respuestas fueron contradictorias. Exponiendo la complejidad de esta reforma. Exponiendo la aun más compleja realidad de la sanidad pública.

“El copago farmacéutico ha afectado a muchas personas, sobre todo a los pensionistas y a las personas que nunca han cotizado”, fueron las palabras de un habitante de Granada al preguntarle sobre los copagos farmacéuticos. Luego procedió a explicarme que en su condición de paciente de diabetes tipo II ahora debe pagar menos de 5 euros por el suministro de insulina de un mes. Cuando le pregunto como se siente al respecto responde: “El precio está bien. Es solo una fracción de lo que vale el medicamento.” Le vuelvo a preguntar, entonces, ¿cuál es tu opinión sobre el copago farmacéutico? “Bueno, en realidad es una medida necesaria que ayudó a poner orden en la manera cómo se dispensan los medicamentos en la sanidad pública. Antes algunas personas abusaban del sistema. Pedían medicamentos en cantidades excesivas. Al fin y al cabo eran gratis. Ahora está mucho más controlado. Las personas solo piden lo que realmente  necesitan.”

Es importante aclarar que la anterior es solo una de las miles de opiniones que hay respecto a este tema controversial. Al revisar los medios de comunicación y los blogs sanitarios, nos damos cuenta que hay personas que han sido afectadas por el copago farmacéutico de una manera muy distinta. 
 
La Fundación primero de mayo en el informe98 explica que “el copago penaliza a las personas más enfermas y con menos recursos”. En el mismo informe explican que “en torno al 20% de las personas con bajos ingresos no retiran los medicamentos prescritos”. Desde el punto de vista del salubrista, el 20% de la población que no está recibiendo tratamiento en este momento necesitará de intervenciones más severas y más costosas en el futuro. En este caso el copago está produciendo un efecto adverso al deseado. Sus consecuencias tendrán repercusiones nefastas en la sostenibilidad del sistema a largo plazo.

Después de indagar sobre esta tema me queda claro que existía o aun existe un problema en el área farmacéutica. Era necesario crear un sistema regulador para asegurar que los fármacos se dispensaran de forma justa, equitativa y eficiente. Todavía no me queda claro si los copagos farmacéuticos han mejorado o han empeorado el sistema sanitario. No hay duda que los copagos pueden ser un paso en el camino indicado, sin embargo es necesario reevaluar esta medida para asegurarse  de no estar dando un paso adelante y dos atrás. 

                                                                                                                                           Paola Pedroza

viernes, 6 de marzo de 2015

"Obligados a denunciar"


     Como podemos ver en el enlace al último vídeo del post anterior, la restricción de la cobertura del Sistema Nacional de Salud español que se produjo con la reforma sanitaria del 2012, causó consternación entre los profesionales sanitarios encargados de la atención directa de personas “no aseguradas”, y por tanto, sin derecho a servicios sanitarios. Motivados por la violación que el RD16/2012 producía sobre declaraciones como la de “los derechos del paciente de la Asamblea Médica Mundial” y el propio Código de Deontología Médica, algunas asociaciones, sociedades y ONGs (como la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria y Médicos del Mundo), organizaron e impulsaron una campaña de recogida de firmas para fomentar la objeción de conciencia del personal sanitario. Más de 1300 profesionales sanitarios se sumaron a la campaña de recogida de firmas habiendo transcurrido poco más de un mes de su inicio en julio de 2012.


      La Dra. J.G. nos explica sus motivos: “(firmé la declaración de objeción de conciencia) por ser coherente con mis propios principios, los principios deontológicos así como con la Constitución pues, como bien proclama, nuestro sistema sanitario es gratuito y universal”. Pero no solo se unió el personal sanitario sino también el personal no sanitario de los centros sanitarios. “Cuando vienen al mostrador (del centro de salud), soy yo quién tiene que decirle a alguien que no puedo darle cita con el médico, no los políticos; que vengan ellos a poner su cara aquí, delante de una persona sin papeles para que le digan que no le das una cita”, relata J.M., sin ocultar su indignación (administrativo de un centro de salud). Acto seguido, comenta que, como no pueden constar en el sistema informático, suelen llamar a los médicos objetores para decirles que tienen a un paciente “no asegurado” que pide una cita, y les hacen pasar para ser atendidos por el médico, cuando éste puede. El problema es que no se les puede prescribir recetas para medicamentos ni solicitar pruebas complementarias. “Todo se hace, o bien sin constar en el sistema, o bien por urgencias (aunque no sean urgencias)”, dice JM. La Dra. J.G. analiza las consecuencias de estas medidas: “La falta de control de enfermedades, no sólo infecciosas si no también crónicas o terminales, no hace más que aumentar el número de visitas de estos pacientes a urgencias, ya que es el único lugar donde pueden acudir. De esta forma, se sobrecarga al límite el sistema de urgencias y aumenta del gasto hospitalario (que recordemos que es el gran porcentaje del gasto sanitario). Y, por otra parte, disminuimos el control de enfermedades de interés de salud pública tal como la tuberculosis, hepatitis o VIH”.
    
     
 
     La Objeción de Conciencia es la negativa del médico a someterse, por convicciones éticas, morales o religiosas, a una conducta que se le exige, ya sea jurídicamente, por mandato de la autoridad o por una resolución administrativa, de tal forma que realizarla violenta seriamente su conciencia. Su reconocimiento es imprescindible para garantizar la libertad e independencia del ejercicio ejercicio profesional del médico, no siendo admisible, una objeción de conciencia colectiva o institucional. (Código de Deontología Médica, Art. 32.1 y 32.2. Consejo General de Colegios Oficiales Médicos de España, Julio 2011). Su fundamento se remonta al origen de la práctica médica (como se refleja indirectamente en el Juramento Hipocrático), pero se ha ido desarrollando a lo largo del tiempo hasta la actualidad. En la década de los ochenta del siglo pasado, el Tribunal Constitucional dictaminó varias sentencias en relación a la objeción de conciencia (tanto en ámbito militar como sanitario) que han servido para dar respuesta a las inquietudes que algunas actividades generaban en los profesionales sanitarios. En particular, las actividades relacionadas con el origen de la vida (aborto), final de la vida (eutanasia, medidas paliativas) e investigación médica (células madres, técnicas de reproducción asistida).

     ¿Pueden los profesionales médicos acogerse a la objeción de conciencia como recurso para “desobedecer” el RD16/2012?.

     La objeción de conciencia está recogida en el Código de Deontología Médica (conjunto de principios y reglas éticas que han de inspirar y guiar la conducta profesional del médico). Este código está basado en los principios de justicia, no maleficencia, autonomía y beneficencia y, declara que “la profesión médica está al servicio del ser humano y de la sociedad. Debe respetar la vida humana, la dignidad de la persona y el cuidado de la salud del individuo y de la comunidad, atendiendo con la misma diligencia y solicitud, a todos los pacientes, sin discriminación alguna” (Art. 5). Aporta a la profesión médica una competencia de vigilancia y denuncia del sistema sanitario: “Siendo el sistema sanitario el instrumento principal de la sociedad para la atención y promoción de la salud, los médicos han de velar para que en él se den los requisitos de calidad, suficiencia asistencial y mantenimiento de los principios éticos. Están obligados a denunciar las deficiencias, en tanto puedan afectar a la correcta atención de los pacientes” (Art.7.5).

(…)

“-o-bli-ga-dos-a-de-nun-ciar-las-de-fi-cien-cias-del-sis-te-ma-sa-ni-ta-rio-”

(...)



Sebastián Tornero Patricio

miércoles, 4 de marzo de 2015

ÉTICA Y MORAL, EN UN SEGUNDO PLANO



“La reforma sanitaria, pretende que dejemos sin atención sanitaria a las personas sin papeles; pero la salud es un derecho universal, por eso algunos trabajadores sanitarios han jurado atender sin discriminar, porque curar no solo es su obligación, sino también su derecho”. 
OBJECIÓN DEL PERSONAL SANITARIO AL REAL DECRETO-LEY 16/2012.


      
      Tras la aprobación del real decreto del 20 de Abril de 2012, muchos trabajadores sanitarios se vieron obligados a realizar una objeción a dicho decreto, pues los principios y fundamentos en los que basaban su trabajo, estaban siendo apartados a un segundo plano, por el único y dudoso objetivo de mantener la sostenibilidad del sistema sanitario español.

    
      Tal y como opina Álvaro González, presidente de Médicos del mundo, este real decreto se basa en numerosos mitos, como que el colectivo inmigrante sobreutiliza los servicios sanitarios. “Es absolutamente falso. El Gobierno está mezclando a los inmigrantes irregulares con los turistas sanitarios. El inmigrante es mayoritariamente sano y joven. Ha venido en busca de un trabajo y mejores condiciones de vida, pero desde luego no por el efecto llamada de un sistema sanitario gratuito”.

Otro de esos mitos es la sostenibilidad económica, a lo que González añade: “Las enfermedades contagiosas no entienden de papeles administrativos. España está entre los países de la UE con la mayor tasa de tuberculosis. Es una enfermedad que se cura al 100%, pero el tratamiento es de al menos seis meses”. El paciente que no esté cubierto y no tenga recursos para pagárselo, quedará sin tratamiento y siendo una fuente de contagio para otros ciudadanos. “Por ello la medida no es eficiente. Segregar a los pacientes aumenta los ingresos hospitalarios y las visitas a urgencias. Y esto supone un incremento del gasto”.

 Desde mi punto de vista, este cambio en la política sanitaria lleva escondido, bajo el eufemismo de  sostenibilidad, otros intereses, tales como políticas migratorias más restrictivas, o la orientación hacia un sistema de aseguramiento privado.

         Uno de los principales logros de la transición democrática en España fue el paso de un sistema sanitario de Seguridad Social, de menor cobertura, a un Sistema Nacional de Salud, caracterizado por la universalidad y equidad en el acceso y la financiación pública. Sin embargo, las nuevas políticas van en retroceso.

       En ese sentido va la afirmación de Santiago, médico de familia, que opina que “el decreto esconde un cambio bastante profundo. Empieza diciendo que la asistencia sanitaria es un derecho de los asegurados en España y luego hace una lista de los mismos, muy abierta y ambigua. Ahora hay una lista y el derecho a la sanidad se define por el aseguramiento. Ahí está la clave”. 


Por otro lado, Antón, DUE, afirma que “se han cargado el derecho universal a la salud. Ese es el cambio fundamental. Y así cómo ha habido una burbuja inmobiliaria, ahora habrá una sanitaria, más rentable, porque en la vida quizá te compres una casa o no, pero al médico vas a ir por narices. Con lo cual todos somos clientes potenciales, aunque unos más rentables que otros”.


     La CRISIS es la excusa. Hay que adoptar estas medidas  porque ESTAMOS EN CRISIS. Lo legitiman diciendo que la asistencia a esos colectivos cuesta mucho. Pero existe un objetivo oculto, el negocio de las aseguradoras y de los bancos. 

Yo he crecido con tranquilidad. Siendo consciente de lo afortunada que era por poseer un sistema nacional de salud, por saber, que aunque la vida no me sonriese tendría derecho a acudir a un servicio sanitario; que aunque no tuviese trabajo, el estado respondería por mi y por mi familia. Y es por ello que me he formado para atender en igualdad de condiciones, sin mirar la lengua, el color o la cuenta corriente. Llevo así toda mi vida,  y ahora, de repente, por la orientación de determinadas políticas ¿todo eso cambia? ¿Que pasa con la ética o con mis principios? ¿Se supone que debo dejarlos atrás y mirar antes la documentación que la dolencia? Lo siento pero no me educaron así, yo me dedico a curar, el resto, me de igual... 



                                    POR EL DERECHO A CURAR











R.L.O.

martes, 3 de marzo de 2015

¿Qué pasa con los que no vemos?

El acceso a los servicios sanitarios de los mayores institucionalizados

Al hilo de lo que comentábamos en el post PRÓFUGOS POR SALUD, hay mucha gente que se ve afectada por las reformas de las leyes de sanidad, por el tiempo de crisis, por la escasez de recursos, por los problemas de financiación… Y hay mucha gente que protesta por ello, pero hay otras personas que están apartadas (o aparcadas) de la sociedad, los mayores que viven en residencias de la tercera edad.
Imaginemos esta situación: Anciana de 88 años con cierto nivel de dependencia, pluripatológica, plurimedicada y que como una gran cantidad de sus coetáneos vive en una residencia de ancianos.



Muchas de las razones que esgrimen familiares de personas mayores dependientes es que van a recibir en las residencias una mejor atención de la que le podrían proporcionar ellos en sus domicilios particulares. Pero ¿Es esto siempre así?

Si esta anciana de la que hablaba antes tuviera una descompensación cardiológica o una infección de vías respiratorias y estuviera en su domicilio familiar, los familiares tendrían la opción de acudir al centro de salud para que fuera atendida por su médico de cabecera o incluso que fueran a visitarla a su casa; o como ocurre en muchas ocasiones acudir a los abarrotados servicios de urgencias que tenemos en nuestro país.

¿Qué pasa cuando vive en una residencia? Ante afecciones no graves o llamémoslo urgencias no vitales si tiene la suerte de tener un equipo médico para su asistencia en la residencia aquí se acabaría la historia. Pero esto desgraciadamente no es así, o no siempre. Muchos de las residencias con las que contamos en nuestra comunidad son residencias benéficas, sin ánimo de lucro y muchas de ellas cuentan con médicos jubilados que van un día o dos a la semana a pasar una consulta de forma altruista, aunque casi todas cuentan con equipo de enfermería y auxiliares de enfermería.

A no ser que un médico esté, por suerte, ese día en la residencia; si nuestra anciana tuviera una afección que no pusiera en riesgo (de manera inmediata) su vida, la respuesta que en muchos casos se da es simplemente esperar. Ni siquiera hacer uso de los centros de salud a los que pertenecen por zona las residencias. Así pues enfermedades que podrían ser tratadas sin problema terminan muchas veces por agravarse y estos ancianos entran en el sistema de salud por la puerta de urgencias que tan colapsada está.


Problema de gestión, problema de la administración, problema de la legislación… Lo único que sé es que esto es un problema y que con el aumento de población anciana puede convertirse en una auténtica catástrofe de salud pública.



S. D.

P.D.: Siempre es buen momento para recomendar una buena película, ésta sobre la vejez: ARRUGAS





lunes, 23 de febrero de 2015

PRÓFUGOS POR SALUD

¿Qué opinión le merece la aprobación del RD16/2012?

“Es un enorme paso atrás”
Jose Manuel Freire (experto en Salud Pública)

“Su argumento económico es una falacia, no está justificado”
“O pagas (o demuestras que pagas) o no te atiendo”

Rafael J. Álvarez (Periodista, El Mundo)

“El Ministerio de Sanidad no tenía ningún plan para hacerlo”
Emilio de Benito (Periodista, El País)

“Es una chapuza que ha precisado muchas correcciones”
Gaspar Llamazares (portavoz de sanidad de Izquierda Plural)

“Es un paso atrás de la sanidad pública y del país”
José Martínez Olmos (portavoz de sanidad del PSOE)

“No concibo que una persona sea capaz de aprobar una ley como esa”
Hombre,  anónimo

“Es muy probable que la reforma lleve a la crisis financiera de muchas familias”
Ana Rico (investigadora en Salud Pública)

“Cada vez tengo que tomar más medicamentos, y los que eran 60 u 80 euros, ahora son 1600. Para pagar 1600, dejo de comer, porque ¿qué como?, pasta, que es más barata, y me faltan las proteínas (…) ¡Pero ya estoy harta, harta!¡Esto tiene que parar en algún momento!”
Mujer, anónima

"Desde un punto de vista de Derecho, es injusto. Desde una perspectiva económica, es ineficaz.  Desde el punto de vista de la Salud Pública, es peligroso.  Y desde un punto de vista ético, tampoco es justificable porque conculca el derecho deontológico de los profesionales sanitarios”.
Álvaro González (Presidente de Médicos del Mundo)


      Éstas fueron las opiniones que resumió uno de los vídeos de la campaña “Derecho a curar” que lanzó Médicos del Mundo tras la aprobación del RD16/2012. Desde entonces, se han ido sumando dramas personales como el aportado por esta mujer que se lamentaba de su situación al haber sido retirado su derecho a sanidad. Migrantes en situación irregular, desempleados mayores de 26 años sin derecho a prestaciones y pensionistas han sido los colectivos más afectados directamente por las medidas aprobadas por este Real Decreto. Pero sus efectos se extienden a la población general cuando se analizan medidas como los copagos en servicios de transportes médicos, prestación farmacéutica, medicación hospitalaria y productos sanitarios como suplementos alimenticios o prótesis. 

      Cuando salimos una mañana, a la calle de un barrio humilde, sin población inmigrante significativa, y preguntamos (P) ¿qué opinión le merece la aprobación del RD16/2012?, éstas son las respuestas (R) más frecuentes que obtenemos de las personas que nos encontramos, en su mayoría amas de casa y personas jubiladas: 


                                R: “¿el qué?”
           P: La ley que reformó la sanidad en el 2012
                      R: “la de los copagos, ¿no?”
                P: bueno sí, entre otras medidas...
                        R: “pues muy mal”.
         “(…) cada vez es más difícil llegar a fin de mes”.
              “(…) toda la vida trabajando para esto”.

  

       Estas respuestas son un reflejo del escaso conocimiento que gran parte de sociedad  (del mundo no sanitario), tiene sobre las consecuencias de la reforma sanitaria del 2012. Para cada persona, su problema es “el” problema. El más importante de todos los demás. Y, sin entrar en la moralidad, es perfectamente legítimo que así sea. Las consecuencias del RD 16/2012, se resumen en cómo afectan a cada persona y no cómo afecta a los demás, a la sociedad en su conjunto. Quizá sea por eso por lo que no entramos en hacer valoraciones y reivindicaciones, sino comentarios puntuales y efímeros, cuando escuchamos testimonios de personas a los que su enfermedad les ha convertido en prófugos por salud. 

                                                                  Sebastián Tornero Patricio