sábado, 14 de marzo de 2015

“Lo urgente es enemigo de lo importante”

  


 

Coja papel y lápiz. Dibuje 9 puntos como muestra la figura y, en no más de un minuto, intente unir todos los puntos trazando 4 líneas rectas, sin levantar ni hacer retroceder el lápiz del papel.




   El caso de Alberto y su novia que nos cuenta Gina en el post anterior, junto con otros casos mencionados en las entradas anteriores al blog, son ejemplos de las consecuencias (con nombre, apellidos y rostros) del recorte en la cobertura de prestación de servicios del Sistema Nacional de Salud de España. Ésta ha sido una de las medidas de contención del gasto sanitario implantada en España hace casi 3 años para conseguir la sostenibilidad del sistema sanitario español, en el contexto de la crisis económica actual. Las otras medidas implantadas se pueden resumir en la reducción de las prestaciones sanitarias y en el aumento del “pago de bolsillo” por servicios/prestaciones (popularmente conocidos como “copagos sanitarios”, abordado en el post de Paola anteriormente). Si representamos las tres variables tridimensionalmente (¿a quién cubrimos?, ¿qué cubrimos?, ¿cuánto pagamos?) obtenemos el conocido “cubo de la OMS”, el cuál, se ha visto reducido en todas sus direcciones en el caso de España:
 

 
    Quiero pensar que el proceso de discernimiento para tomar esta decisión tan importante que dejó a Alberto y a su novia sin derecho a sanidad en su país (entre otras personas), fue largo, arduo y complejo. Y que los políticos tuvieron en cuenta las opiniones de profesionales sanitarios expertos en el tema y las evidencias científicas al respecto, así como la de los diferentes colectivos de la población (tanto las personas a las que esta reforma sanitaria iba a afectar como las que no). Sin embargo, la curiosidad me lleva a leer las primeras dos páginas del este RD16/2012 y me sorprende encontrar repetidas las siguientes palabras: “sin demora; urgente; resulta inaplazable; alarmante; la mayor urgencia posible; de efecto inmediato, extraordinaria; urgente necesidad”. Éstas bien podrían ser las palabras claves de algún artículo sobre la aproximación de una catástrofe bélica o natural, ante la que hay que tomar una decisión tan urgente como importante. Sin embargo no era, a mi entender, el contexto en el que se desarrollaba ese discernimiento.

    Si revisamos la cronología de algunas de las leyes aprobadas por el Parlamento llama la atención la premura de alguna de sus de decisiones:

El 27 de septiembre de 2011, los dos partidos con mayor representación parlamentaria (PPSOE) aprueban la reforma del artículo 135 de la Constitución (segunda reforma desde que se creara y aprobara en 1978), mediante la cuál, las Administraciones Públicas se comprometen a priorizar su estabilidad presupuestaria (por encima del resto de obligaciones del Estado), no permitiendo un déficit presupuestario estructural mayor al establecido por la Unión Europea.

20 de noviembre de 2011: PP gana las elecciones generales con mayoría absoluta.

17 de mayo de 2012: Se debaten en Pleno para su posterior aprobación los Reales Decreto-Ley: RD 14/2012 de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, RD 17/2012, de 4 de mayo, de medidas urgentes en materia de medio ambiente, RD 15/2012, de 20 de abril, de modificación del régimen de administración de la Corporación RTVE y el RD 16/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones. Además de todo ello, el Pleno aprobó los Dictámenes de la Comisión de Asuntos Exteriores sobre varios Convenios Internacionales.

    ¿Cómo es posible que en un mismo Pleno se debatan y aprueben RD-Ley de índoles tan diversas? ¿Han tenido los miembros del Gobierno y sus equipos de asesores, el tiempo suficiente para hacer los estudios y previsiones que estas leyes podían ocasionar a la población? O, por el contrario, ¿sólo han analizado el efecto del ahorro económico de sus medidas? ¿Era necesario tomar éstas y otras decisiones en tan poco tiempo?.

    Asegurar la sostenibilidad de cualquiera de los servicios y prestaciones del Estado a sus ciudadanos es un problema complejo que precisa soluciones complejas. El recorte presupuestario no solo es una solución simple, sino que tiene consecuencias nefastas para la población. Probablemente, nuestros dos últimos Gobiernos hayan cometido uno de los errores más frecuentes del ser humano, confundir lo urgente con lo importante. 

                                                                                                    Sebastián Tornero Patricio
 


SOLUCIÓN
Si no lo consiguió,
¿cree que con más de 1 minuto podría haberlo conseguido?


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