Coja papel y lápiz. Dibuje 9 puntos como muestra la figura y,
en no más de un minuto, intente unir todos los puntos trazando 4
líneas rectas, sin levantar ni hacer retroceder el lápiz del papel.
El
caso de Alberto y su novia que nos cuenta Gina en el post anterior,
junto con otros casos mencionados en las entradas anteriores al blog,
son ejemplos de las consecuencias (con nombre, apellidos y rostros)
del recorte en la cobertura
de prestación de servicios del Sistema Nacional de Salud de España.
Ésta ha sido una de las medidas de contención del gasto sanitario
implantada en España hace casi 3 años para conseguir la
sostenibilidad del sistema sanitario español, en el contexto de la
crisis económica actual. Las otras medidas implantadas se pueden
resumir en la reducción de las prestaciones
sanitarias
y en el aumento del “pago
de bolsillo”
por servicios/prestaciones (popularmente conocidos como “copagos
sanitarios”, abordado en el post de Paola anteriormente). Si
representamos las tres variables tridimensionalmente (¿a quién cubrimos?, ¿qué cubrimos?, ¿cuánto pagamos?)
obtenemos el conocido “cubo de la OMS”, el cuál, se ha visto
reducido en todas sus direcciones en el caso de España:
Quiero
pensar que el proceso de discernimiento para tomar esta decisión tan
importante que dejó a Alberto y a su novia sin derecho a sanidad en
su país (entre otras personas), fue largo, arduo y complejo. Y que
los políticos tuvieron en cuenta las opiniones de profesionales
sanitarios expertos en el tema y las evidencias científicas al
respecto, así como la de los diferentes colectivos de la población
(tanto las personas a las que esta reforma sanitaria iba a afectar
como las que no). Sin embargo, la curiosidad me lleva a leer las
primeras dos páginas del este RD16/2012 y me sorprende encontrar
repetidas las siguientes palabras: “sin
demora; urgente; resulta inaplazable; alarmante; la mayor urgencia
posible; de efecto inmediato, extraordinaria; urgente necesidad”.
Éstas
bien podrían ser las palabras claves de algún artículo sobre la
aproximación de una catástrofe bélica o natural, ante la que hay
que tomar una decisión tan urgente como importante. Sin embargo no
era, a mi entender, el contexto en el que se desarrollaba ese
discernimiento.
Si revisamos la cronología de algunas de las leyes aprobadas por el
Parlamento llama la atención la premura de alguna de sus de
decisiones:
El 27 de septiembre de 2011,
los dos partidos con mayor representación parlamentaria (PPSOE)
aprueban la reforma del artículo 135 de la Constitución
(segunda reforma desde que se creara y aprobara en 1978), mediante la
cuál, las Administraciones Públicas se comprometen a priorizar su
estabilidad presupuestaria (por encima del resto de obligaciones del
Estado), no permitiendo un déficit presupuestario estructural mayor
al establecido por la Unión Europea.
20 de noviembre de 2011:
PP gana las elecciones generales con mayoría absoluta.
17 de mayo de 2012: Se debaten en Pleno para su posterior aprobación los Reales
Decreto-Ley: RD 14/2012 de 20 de abril, de medidas
urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito
educativo, RD 17/2012, de 4 de mayo, de medidas urgentes en
materia de medio ambiente, RD
15/2012, de 20 de abril, de modificación del régimen
de administración de la Corporación RTVE y el RD 16/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la
sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la
calidad y seguridad de sus prestaciones. Además de todo ello, el
Pleno aprobó los Dictámenes de la Comisión de Asuntos Exteriores
sobre varios Convenios Internacionales.
¿Cómo es posible que en un mismo Pleno se debatan y aprueben
RD-Ley de índoles tan diversas? ¿Han tenido los miembros del
Gobierno y sus equipos de asesores, el tiempo suficiente para hacer
los estudios y previsiones que estas leyes podían ocasionar a la
población? O, por el contrario, ¿sólo han analizado el efecto del
ahorro económico de sus medidas? ¿Era necesario tomar éstas y
otras decisiones en tan poco tiempo?.
Asegurar la sostenibilidad de
cualquiera de los servicios y prestaciones del Estado a sus
ciudadanos es
un problema complejo que precisa soluciones complejas. El recorte
presupuestario no solo es una solución simple, sino que tiene
consecuencias nefastas para la población. Probablemente, nuestros
dos últimos Gobiernos hayan cometido uno de los errores más
frecuentes del ser humano, confundir lo urgente con lo
importante.
Sebastián Tornero Patricio
SOLUCIÓN
Si no lo consiguió,
¿cree que con más de 1 minuto podría haberlo conseguido?
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