Desgraciadamente
lo primero que nos viene a la cabeza cuando hablamos de la juventud española son
las palabras generación perdida. No
es inusual oír hablar de la alta tasa de desempleo que este grupo de la
población padece. Tampoco es extraño oír que son la generación con mas educación
en la historia del país. Sin embargo no encuentran trabajo por el lamentable
estado de crisis en el que nos encontramos. Lastimosamente, todo parece indicar
que esta es la generación que está pagando por los platos rotos. Y como al caído
caerle, El Real Decreto Ley 16/2012 también los perjudica. ¿Será que el
siguiente colectivo que perderá la tarjeta sanitaria es el de los jóvenes
españoles mayores de 26 años que nunca han cotizad
La
respuesta correcta es No. El paraguas sanitario no los dejará de cubrir. Pero las
cosas nunca son así de fáciles. “Los españoles mayores de 26 años que nunca
hayan trabajado, y por tanto no hayan cotizado a la Seguridad Social, tendrán
que demostrar que no tienen ingresos para disfrutar de asistencia sanitaria”
son las palabras del RDL 16/2012. Esto significa que para los españoles mayores
de 26 años que se encuentran en paro o que hasta ahora están buscando su primer
empleo se les otorga una cosa mas para su ya larga lista de cosas por hacer. Esto
no seria un gran problema si no estuviésemos en tiempos de crisis. En la
actualidad se sabe que hay 1,4 millones de jóvenes desempleados y probablemente
sin tarjeta sanitaria. 
El Real Decreto de Medidas Urgentes para Garantizar la Sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud no tomó en cuenta que poner obstáculos para que las personas jóvenes accedan al sistema sanitario solo saldrá más caro a largo plazo. Sin mencionar las consecuencias nefastas que esto tiene para la autoestima y para la salud mental de los jóvenes españoles que por más que lo intenten no encuentran trabajo. El ponerle trabas al acceso sanitario de este colectivo también genera cierto estigma social contra los jóvenes en paro. El sindicato de estudiantes dice que el gobierno quiere trazar la idea de que los jóvenes son vagos, no trabajan y por lo tanto no tienen derechos. En este caso el derecho a la sanidad pública sin obstáculos.
La cruda realidad es que los jóvenes españoles siguen pagando las consecuencias de las decisiones de las generaciones pasadas. Lo preocupante es que ahora parece seguirán pagando por las decisiones las generaciones actuales las que como bien dijo mi compañero Sebas en un post anterior, están confundiendo lo urgente con lo que realmente importa.
Paola Pedroza
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